
Representantes industriales de UNINOA.
El entramado productivo del Norte Grande argentino atraviesa una situación de "incertidumbre creciente" que amenaza la continuidad de las actividades industriales y el arraigo territorial en diez provincias del país. Reunidos en Tucumán, los presidentes de las uniones industriales que integran UNINOR manifestaron su profunda preocupación ante la caída sostenida del consumo interno, la asfixiante presión tributaria y la falta de financiamiento productivo, factores que se ven agravados por una competencia desleal de importaciones subsidiadas que ingresan en condiciones inequitativas. El sector advirtió que la crisis no solo afecta a las líneas de producción, sino que debilita el tejido social de comunidades donde las necesidades básicas insatisfechas son las más altas del país, subrayando que “no hay desarrollo social sostenible sin desarrollo productivo”.
Para contextualizar este escenario, el ministro de Economía y Producción, Daniel Abad, recibió en su despacho a los referentes de la región, quienes expusieron el impacto directo de la apertura económica. Abad calificó la situación como una “competencia absolutamente desleal”, especialmente en el sector metalúrgico, señalando que potencias como China, India y Pakistán están volcando productos a valores de dumping ante las barreras impuestas por otros mercados globales. El funcionario jaldista aseguró: “Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para poder facilitarle que las empresas no cierren, porque esto significa poner en peligro la paz social”. Asimismo, el ministro recordó que la región padece asimetrías estructurales históricas por la distancia con los puertos y economías de escala reducidas, sin haber recibido hasta ahora una respuesta formal de la Nación.

Por su parte, el titular de la Unión Industrial de Tucumán, Jorge Rocchia Ferro, enfatizó la urgencia de reflotar la articulación regional de UNINOA para presentar reclamos transversales, destacando que las diez provincias del norte “tienen los peores valores en todo”, desde empleo hasta infraestructura. En sintonía, el presidente de la Unión Industrial de Catamarca, Carlos Muiá, advirtió que el sector textil se encuentra paralizado en un 50% y reclamó definiciones políticas claras: “Tenemos que llegar a las autoridades nacionales y que nos den certidumbre con respecto a cuál es el futuro de la industria en Argentina”. Muiá fue tajante al señalar que la industria nacional no puede competir contra un "coloso" como China en una balanza totalmente inclinada contra la actividad local.
El manifiesto de UNINOR es elocuente al describir el valor estratégico de la región: “El Norte Grande no es una periferia. No es una estadística ni una variable de ajuste. Es trabajo, es producción, es inversión y es arraigo”. El documento resalta que el cierre de una fábrica en el Norte implica una pérdida irreparable de proveedores locales y oportunidades para los jóvenes. Por ello, consideran “imprescindible avanzar en una agenda común” que incluya la declaración de la emergencia industrial para la región y la implementación de precios de referencia que ordenen el ingreso de productos extranjeros.
Finalmente, los industriales dejaron en claro que su reclamo no es por beneficios extraordinarios: “No pedimos privilegios. Pedimos condiciones justas para producir, invertir y generar empleo en igualdad de oportunidades con otras regiones del país”. Con la firma de los representantes de Tucumán, Catamarca, Jujuy (Federico Gatti), La Rioja (Juan Carlos Serrano), Santiago del Estero (José María Cantos), Formosa (Jorge Antueno) y otras provincias del NEA, el documento concluye con una exigencia de acción inmediata: “El tiempo de los diagnósticos ya pasó. Es momento de decisiones que permitan sostener la producción y proteger el empleo en el Norte Grande argentino”.